El camino de las mujeres en la medicina no ha sido nada fácil, el reconocimiento de nuestra labor ha tenido que tomar decenas de años para ser tomado en cuenta, sin embargo gracias a la labor de muchas es que hoy en día, el trabajo y esfuerzo de todas las doctoras y enfermeras, en todas las áreas de especialidad, es vital para nuestro sistema médico.


Como bien sabemos la historia de la medicina se remonta al origen mismo de la humanidad, desde las antiguas poblaciones de Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, China, India, etc., hasta las modernas sociedades, todas han desarrollado técnicas y conocimientos en este campo. Asimismo, la historia nos ha dado a conocer el nombre de destacados médicos e investigadores que han revolucionado y cambiado el curso de la humanidad, proezas que, indiscutiblemente han sido y son fuente de nuestra permanencia en esta tierra.


Sin embargo y a pesar del largo camino que ha recorrido la medicina, no fue hasta 1849 que se reconoció oficialmente a la primera mujer que ejerció la medicina en el mundo: la Dra.Isabel Blackwell, de origen estadounidense. En México, tuvieron que pasar alrededor de 38 años, desde el reconocimiento de la Dra. Blackwell, para que se graduara la primera cirujana del país, la Dra. Matilde Montoya Lafragua.


El campo de la neurocirugía no ha estado exento del poco reconocimiento de las mujeres, sin embargo, es posible rastrear la presencia de mujeres neurocirujanas en Turquía durante el siglo XV. Mientras la Europa occidental se encontraba sumergida en la Edad Media, en el imperio otomano se practicaban intervenciones que contaban con la labor de las mujeres, llamadas Tabibas, esto a partir de las ilustraciones de Serefeddin Sabuncuoglu en el libro Cerrahiyyetu’l-Haniyye (Cirugía Imperial).


A pesar de lo anterior, no fue hasta el siglo XX que las mujeres pudieron acceder a la especialización, la Dra, Diana Beck fue la primera médico en graduarse como neurocirujana en el año 1939, posteriormente otras mujeres pudieron especializarse en este campo en otros países. Durante la década de los sesentas, la Dra. Ruth Kerr Jacoby fue la primera neurocirujana en convertirse en parte de la American Board of Neurological Surgery.  


En nuestro país, en el año 1947 egresó la primera neurocirujana de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Dra. María Cristina García Sancho y Álvarez-Tostado quien realizó su especialidad en el Instituto de Neurocirugía e Investigaciones Cerebrales de Santiago de Chile. 


A lo largo de la historia estas mujeres así como otras practicantes de la neurocirugía en México y en el mundo han tenido que enfrentar retos y circunstancias adversas relacionadas con el género y otras múltiples variables. La importancia del trabajo y la labor de cada una de ellas ha sido fundamental para la especialidad y sus continuos avances. A pesar de ello aún queda mucho camino por recorrer, en donde la calidad y esfuerzo de las mujeres neurocirujanas es, sin duda, un pilar incuestionable.  

Referencias consultadas: 

  • Mejía-Pérez, S. Et. Al. (2017). “La mujer en neurocirugía en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN)” en Gaceta Médica de México 153, Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, Ciudad de México, México. Págs. 279-82.
  • Bademci, G. (2009). First illustrations of female “Neurosurgeons” in the fifteenth century by Serefeddin Sabuncuoglu. Neurocirugía ; 17: 162–165. 
  • Fried LP, Francomano CA, MacDonald SM, et al. (1996), “Career Development for Women in Academic Medicine: Multiple Interventions in a Department of Medicine.” JAMA.